Carlina García.
En la praxis educativa, los docentes nos enfrentamos a situaciones variadas que nos conducen a preguntarnos el por qué, cómo, cuándo y dónde de las cosas. Un docente no se puede considerar ajeno a los procesos sociales, puesto que los cambios requieren de su indagación, participación y aportación para contribuir con el entorno desde una perspectiva epistemológica y pedagógica. Epistemológica porque no sólo es capaz de incrementar su conocimiento científico sino también el de sus discentes (mediante estudios basados en la realidad); y pedagógico, puesto que aborda problemas sobre un fundamento didáctico (problemas en la enseñanza, en el aprendizaje, entre otros).
Tomando como base la orientación cada paradigma descrita por Flores (2005), procederé a posteriori a exponer mi postura sobre el consenso de tales paradigmas. El enfoque empirista o positivista constituye un modelo caracterizado por tomar el problema como punto de partida a las realidades investigativas; de allí deriva un proceso metodológico basado en el empleo de instrumentos que miden las realidades de forma rigurosa y una estadística que mide las variables de estudio; es menester agregar que la objetividad es una cualidad que conduce al investigador a aproximarse a la realidad.
El paradigma hermenéutico supone la interpretación de la realidad desde la interacción y el aporte de los sujetos estudiados, es decir, desde la perspectiva propia de sus vivencias, emociones, sentimientos, entre otros; de este modo, el sujeto es quien comunica su proceder. El paradigma crítico- dialéctico, se denomina así porque existe una dialéctica entre la teoría, la práctica y la autorreflexión para dar apertura a la innovación; es decir, a la admisión de compromisos para el cambio y de nuevos retos que optimicen el hecho educativo. Estos dos paradigmas poseen similitudes como: interacción con los objetos de estudio centrándose en lo cualitativo pero se diferencian en lo interpretativo de la realidad, de las percepciones de los entes involucrados, cualidad del modelo hermenéutico y en lo reflexivo y la búsqueda del potencial para el cambio, propio del paradigma socio- crítico. En el enfoque interpretativo, el investigador se basa en percepciones y sensaciones y en el crítico en las vivencias, puesto que el investigador es un objeto de estudio más.
Sobre la base de las consideraciones de Flores (2005), me atrevo a relacionar las ideas con ciertos ejemplos: el primero, lo voy a abordar en relación al paradigma empirista, el cual a diario se aborda a nivel de secundaria y pregrado, enfocándose en situaciones del proceso de enseñanza y aprendizaje que parten del problema y culminan con un análisis estadístico que corrobora una hipótesis, describe una realidad o propone un producto. Otro ejemplo, en cuanto al paradigma interpretativo, lo constituye un docente que no ha experimentado una problemática dentro del contexto pero si lo ha observado desde lo externo y, debido a que tal situación le preocupa, decide hacer un estudio tomando como punto de partida los protagonistas de la acción. En cuanto al paradigma crítico dialéctico, un ejemplo lo constituye un docente o estudiante que desde su propia experiencia vive una problemática, luego decide indagar sobre ésta, y para ello, interactúa con su contexto, reflexiona y descubre aquellos aportes que podrían dar lugar a una transformación de esa realidad.
Otro de los enfoques que, personalmente considero innovador, es el complejo- dialéctico, para el cual cito unas ideas que Kuhn quien manifiesta que a lo largo del tiempo existen cambios preceptúales en cuanto a paradigmas, como por ejemplo, “alguien que se haya convertido a la nueva astronomía dice: "Antes creía que la Luna era un planeta (o la veía como tal); pero estaba equivocado". “Lo que antes de la revolución eran patos en el mundo del científico, se convierte en conejos después.” También acota lo siguiente: tendría un sentido coherente que muchos científicos reconocieran que en ocasiones experimentan cambios de percepción. En palabras sencillas, surgen nuevas vertientes y opiniones de científicos que difieren de las bases de los paradigmas existentes o las conservan pero agregan sus perspectivas propias.
Herrán, Hashimoto y Machado (2005); señalan un paradigma complejo que tiene sus cimientos en la integración y el eclecticismo, que consiste en tomar los aspectos de interés de cada paradigma y ajustarlo a la búsqueda de soluciones de un problema en un contexto dado. De este modo, los investigadores podrán traspasar los límites de cara al alcance de las metas aprovechando todos los recursos posibles de forma consciente. Por ejemplo, si emerge un problema que requiere de análisis estadísticos, de interpretación y de transformación, se puede proceder a emplear aspectos propios de cada paradigma para lograr la culminación exitosa del estudio.
También cabe citar a Morín (1995), quien en su libro “Introducción al Pensamiento Complejo”, refiere lo siguiente: “hay que complementar el pensamiento que separa con un pensamiento que reúna. El pensamiento complejo es un pensamiento que busca, al mismo tiempo, distinguir -pero sin desunir- y religar.” De esta forma, se busca el eclecticismo conservando las bases de cada enfoque; por ende, el autor considera: “No se trata de abandonar los principios de la ciencia clásica -orden, separabilidad y lógica-, sino de integrarlos en un esquema que es, al mismo tiempo, más amplio y más rico. No se trata de oponer un holismo global y vacío a un reduccionismo sistemático; se trata de incorporar lo concreto de las partes a la totalidad.”
Se puede afirmar entonces, la existencia de variedad de autores que apoyan el consenso entre enfoques, éstos pueden surgir a raíz de las necesidades de un contexto, lo cual implica la adopción de una postura ecléctica sobre cuya base se pueden resolver ciertas situaciones que ameritan de respuestas positivas en un momento dado. Todo ello implica conservar la esencia de cada modelo investigativo que combine y, al mismo tiempo, articule ciertos aspectos para aportar soluciones. Para culminar, confieso que estoy de acuerdo con la trascendencia en la investigación, hay que evitar el conformismo con una única corriente y apreciar las posibilidades que cada cual ofrece para brindar soluciones efectivas en un momento determinado.